Las reglas del juego – José Luis Pardo

 

 

“Nuestra condición siempre ha sido la de unos “jugadores” que tienen que comenzar a jugar antes de conocer exactamente cuáles son las reglas del juego. La filosofía no es una solución para poder descubrir anticipadamente esas reglas y así jugar con mayor seguridad o con garantías totales. Es solamente el experimento que consiste en convertir esa condición nuestra, ineludible, en una investigación acerca de qué significa exactamente que haya reglas y cuál es el modo en que pueden descubrirse, cuestionarse, modificarse o seguirse, con la desmesurada pretensión de intentar saber, al final, algo más sobre este juego de lo que sabíamos al principio.”

José Luis Pardo entrevistado por Carlos J. González Serrano.

José Luis Pardo: “La filosofía no tiene una rentabilidad inmediata o directa, ni económica ni política. Pero eso no quiere decir que no tenga consecuencias”

Sartre. La condición humana

Si es imposible encontrar en cada hombre una esencia universal que sería la naturaleza humana, existe sin embargo una universalidad humana en la condición. No es por azar que los pensadores de hoy hablan más de condición del hombre que de Su naturaleza. Por condición entienden, con mayor o menor claridad, el conjunto de los límites a priori que esbozan Su situación fundamental en el universo. Las situaciones históricas varían: El hombre puede nacer esclavo en una sociedad pagana o señor feudal o proletario. Lo que no varía es la necesidad para él de estar en el mundo, de ponerse a trabajar, de estar en medio de los otros y de ser mortal… Y aunque los proyectos puedan ser diferentes, ninguno me será totalmente ajeno ya que todos se presentan como un intento de franquear esos límites, o par recular ante ellos o para negarlos o para acomodarme a ellos.

Jean-Paul SARTRE, L’Existentialisme est un humanisme p.67,69 – Nagel

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SÉNECA, sobre la virtud y el vicio

…a nadie le alcanza antes la cordura que el desatino. Todos previamente estamos invadidos por el mal: aprender la virtud supone desaprender el vicio.

… de la misma manera que las virtudes una vez conseguidas no pueden perderse, y que resulta fácil su salvaguarda, así se hace costoso iniciar el camino hacia ellas, ya que es propio de un alma débil y enfermiza temer un esfuerzo desacostumbrado;  por ello se la debe forzar para que empiece. Luego, la medicina no sabe amarga, pues deleita tan pronto como procura la salud. El placer que producen otros remedios se alcanza después de la curación; la filosofía es a un tiempo saludable y dulce.

Séneca. Cartas a Lucilio, 50, 7-9

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