La práctica filosófica en grupo

La práctica de filosofía en pequeños grupos se da en tres formatos que se caracterizan por distintas exigencias

Taller de filosofía:

Es un aula de aprendices del pensar.

A) En el formato que conozco del Institut de Pratiques Philosophiques se trabajan competencias y actitudes filosóficas, de manera sistemática, pormenorizada y paso a paso. Tenéis ejemplos en video en las páginas web de Oscar Brenifier www.brenifier.com y del Institut de Pratiques Philosophiques www.pratiques-philosophiques.com, así como textos y documentos que facilitan la comprensión del contenido y el modus operandi de este formato. Es destacable la capacidad de este trabajo de apostar por la profundización en detrimento de un avanzar en lo discursivo ante lo cual, demasiado a menudo en una actividad grupal se sacrifican todas las restantes dimensiones filosóficas. Efectivamente, en estos talleres se insiste en frenar un impulso dominante de querer llegar a un resultado o la resolución de la pregunta, energía  que suele olvidar la necesidad de observar, sopesar, cada paso, que en sí tiene un valor y que tiene la  capacidad de proveer de momentos filosóficos fundamentales, por la crítica que suscitan y por la comprensión que requieren.

B) En el estilo que viene desarrollando desde hace cuatro años en sus talleres Mónica Cavallé, junto con Benigno Morilla,  destaca el abordaje muy pormenorizado de cuestiones prácticas filosóficas, ontológicas y existenciales, acompañado de lecturas de la filosofía sapiencial occidental y oriental, que son comentadas y discutidas, y de algunos ejercicios prácticos demostrativos. Este trabajo presencial se complementa con los  intercambios en un foro virtual en el que se exponen por escrito las dudas y las reflexiones. www.monicacavalle.com

Diálogo filosófico:

Se fundamenta en la indagación y construcción común del pensamiento, y se producen en lo que se ha dado en llamar una “comunidad de investigación”. Tiene periodicidad mensual y un cierto número de asistentes asiduos, por lo que se va dando una maduración en la capacidad de diálogo y en las actitudes filosóficas. El hecho de que cada sesión se dedique a una sola cuestión no impide que esta aparezca en otra sesión y se reutilice o se cuestione, por lo que se va creando un acervo comunitario filosófico. Son los diálogos socráticos de Nelson, así como los diálogos que lleva a cabo mi compañera de ASEPRAF Luisa López Cabrejas desde hace años en bibliotecas municipales de Madrid.

Café filosófico:

Tiene más que ver con el ágora: unos ciudadanos se reúnen, en un lugar público, y se hacen responsables de su palabra emitida en público, palabra que, en la medida en que es puesta en pié con respecto a la de los demás, es valorada y cuestionada. Este formato tiene el interés de que permite cierta improvisación, puesto que el lugar en el que es posible  desarrollarlo  puede ser perfectamente una cafetería que reúna unas mínimas condiciones de tranquilidad y silencio, naturalmente también podría ser una reunión de amigos en una casa particular. Yo los he venido realizando en los lugares más dispares desde librerías, casas particulares, cafeterías, casa de cultura y biblioteca  y en la Cárcel de Navalcarnero.  Últimamente estoy encuadrada en el sello Filomanía que agrupa a varios filósofos que coordinan cafés filosóficos en distintas capitales españolas con una periodicidad mensual, condición esta que ofrece las mismas posibilidades que el Diálogo Filosófico de trabajar en un proceso a medio-largo plazo. http://cafefilomania.com/

Mi experiencia, en los tres formatos,  es que la exigencia formal y la implicación en el trabajo filosófico de los Talleres y el compromiso personal en la construcción del pensamiento en los Diálogos nos van a dar la preparación idónea para abordar el Café filosófico con instrumentos eficaces para elevar el nivel de competencia filosófica en ese medio y superar la versión más pobre, filosóficamente hablando, que sería la yuxtaposición de opiniones en la que no se consigue una profundización o una articulación común del pensamiento. Para evitar esto último quiero exponer unas pautas mínimas para que ese trabajo de grupo pueda llamarse filosófico.

Escrito por MERCEDES GARCIA MÁRQUEZ, para el I Congreso Español de Práctica Filosófica y publicada en la obra MÉNDEZ CAMARASA, J. – BARRIENTOS RASTROJO, J. (eds): Filosofía y espacios sociales, Vision, Madrid, 2011.

 

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