¿Es común el sentido común?

Proponemos la lectura de un texto de Oscar Brenifier, a descargar en SU PÁGINA WEB

El  sentido común, pariente pobre, cuando no enemigo, del elitismo intelectual  es recuperado para la práctica filosófica. Es condición de posibilidad de la discusión, sin él  ésta será inexistente o absurda. El sentido común viene a tomar un sentido de razón práctica, y por ese giro, una connotación ética. Su principio, como diría Descartes, es que todo hombre tiene acceso a ella. En este texto se exploran sus posibilidades y sus límites.

Goya el sueño de la razón produce monstruos (No. 43)Los Caprichos

APOLOGÍA DE LA METAFÍSICA

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Oscar Brenifier, Apología de la metafísica.

pag.26:

Un martillo tiene sus utilidades, sus límites, y lo oportuno de lo que será llevado a cabo con esa herramienta dependerá evidentemente de su naturaleza de martillo, pero dependerá también en gran medida de las decisiones y capacidades del usuario. La diferencia con el espíritu humano es que el utilizador y el instrumento son idénticos. Esta situación crea la paradoja siguiente : ¿Es el instrumento el que determina al usuario o es el usuario el que determina al instrumento? ¿Las limitaciones de la mente son las del que instrumentaliza o las del instrumento? Responder que las dos proposiciones son equivalentes es escapar, ya que esas dos realidades son de algún modo bien distintas en nosotros. ¿Nuestro querer busca transformar nuestra propia naturaleza? ¿Nuestra facultad de aceptación espera atemperar nuestro querer? Los dos modos no son idénticos ni en el plano psicológico ni en el plano filosófico. Articulan, por cierto, lo que llamamos doble perspectiva.

 

 

DIEZ CONSEJOS PARA DESARROLLAR EL PENSAMIENTO CRÍTICO

 pensador colombia 1

  1. Sorpréndete con todo, también con lo que parece normal. Encuentra un nuevo sabor en las cosas conocidas, paladea aquello con lo que te encuentras, en lugar de apartarlo. Sorpréndete con la elección de tus palabras, con el modo en que los otros actúan, los argumentos que se dan. La normalidad es la manera de matar el pensamiento.
  1. No pienses que todo es posible. El “todo es posible” hace peligrar seriamente el pensamiento crítico por el camino de la indeterminación. Separa el trigo de la paja usando el sentido común y el principio de realidad, eso te ayudará a ver qué es necesario, posible o probable.
  1. Reconoce tus propios límites. Un ser humano no puede ser perfecto. La autoconciencia empieza por el reconocimiento de los propios límites, los de tu mente y los de tu cuerpo. La capacidad de examen crítico de los otros viene de la habilidad para examinarte críticamente a tí mismo. Aprende a identificar y a nombrar tus problemas y debilidades.
  1. No temer la reacción de los otros. Si quieres actuar sobre las palabras y los argumentos de los otros, estate preparado para encontrar su irritación y su resistencia. Al ser humano no les gusta enfrentarse a la realidad y a la verdad de lo que él es. No prestes demasiada atención a sus miedos y no temas molestar a tu interlocutor. El arte de pensar y cuestionar significa preferir la verdad por encima de la seguridad o la complacencia.
  1. Sé paciente y aprende a escuchar. Tener paciencia significa suspender los propios juicios y reacciones y concentrarse en lo que se da afuera. Aprende a ser un guerrero sabio: acomete un gesto sólo cuando sea necesario, cuando hayas observado suficientemente. Si te tomas el tiempo de escuchar y contemplar, muchos actos se harán innecesarios. La habilidad de responder de forma adecuada es tan importante como actuar de manera apropiada.
  1. No permanezcas en la confusión. Clarifica las palabras y los actos, los tuyos y los de tu interlocutor. Reduce al mínimo la cantidad de tus palabras y pide a los otros que lo hagan también. Esto permitirá distinguir entre lo esencial y lo accidental. Nombra las cosas en lugar de explicarlas, incluso cuando te mueva un deseo intenso de hablar. Usa la idea de Spinoza: la claridad es la verdad, la verdad es claridad.
  1. Evita las trampas de la paranoia y de la ingenuidad. Es importante sopesar las propias ideas y no caer en los extremos: ver problemas por todas partes nos lleva a sospechar de modo compulsivo, mientras que aceptarlo todo nos hace complacientes. Comprueba la pertinencia de tu juicio a través del descubrimiento de los supuestos y evidencias que subyacen.
  1. Distingue lo subjetivo de lo objetivo. Mira a ver si tus ideas y acciones se apoyan en tus sentimientos y percepciones o tienen algún fundamento objetivo. Para ello usa el sentido común y ten en cuenta el punto de vista de los otros. Esto te ayudará a distinguir si hay discrepancia entre tu opinión y lo que la realidad te dice.
  1. Examina las palabras con criterios lógicos, de pertinencia y de coherencia. Distingue el “no lo entiendo” del “no estoy de acuerdo” o incluso del “no me gusta”. Aprende a crear distancia entre tú y lo que es objeto de tu examen.
  1. Cuestiónate a ti mismo y a otros. Sustituye afirmaciones por preguntas para descubrir lo que la gente piensa. Cambia la percepción de lo que significa preguntar: no es tan sólo un medio de obtención de información, es una herramienta para hacer pensar.

Oscar Brenifier

Viktoria Chernenko

El principio de la consulta filosófica

par Oscar Brenifier

El principio de la consulta filosófica no consiste en resolver un problema, ni siquiera en comprenderlo. Consiste en ser capaz de pensar lo que sea. Para eso, tenemos que encontrar lo que es difícil de pensar para la persona en particular, a través de múltiples preguntas. Evidentemente ciertos problemas aparecerán en el proceso. En otras palabras, trabajamos la transparencia del pensamiento a sí mismo, buscando los obstáculos.

Le principe de la consultation n’est pas de résoudre un problème, ni même de le comprendre. C’est être capable de penser n’importe quoi. Pour cela, nous devons trouver ce qui est difficile à penser chez/pour un sujet particulier, au travers d’une multiplicité de questions. Evidemment, certains problèmes apparaitront durant ce processus. Autrement dit, nous travaillons la transparence de la pensée à elle-même, en cherchant des obstacles.

La Música en la Práctica Filosófica

de Mercedes García Márquez

Argenteuil, 17-18 de enero de 2015, durante un seminario de Práctica Filosófica en el Institut de Pratiques Philosophiques hemos hecho una aproximación filosófica a las artes: Pintura, Teatro, Foto y Música.

Dos participantes presentamos un taller sobre música. Antes que yo Isabelle Millon nos hizo su propuesta de reflexión sobre la música: Nos hizo escuchar dos piezas (Haendel y música Sufí) y pidió elegir entre las dos y escribir el argumento que sostenía la elección. Después se le pasaba la hoja al compañero de la derecha y éste debía encontrar algún problema u objeción. Profundizamos  en las razones. La problemática que más tiempo nos llevó fue la de la subjetividad del juicio y si esto lo hacía irrefutable y la de la posibilidad de hacer un juicio objetivo sobre la música y el arte en general.

El surgimiento de este problema fue muy oportuno para poder plantear mi propio taller sobre música basado en la metodología de MUSICOSOPHIA y aprovechando la dinámica de la PRÁCTICA FILOSÓFICA. Esta fusión se convierte en un modo de investigación activo sobre una pieza musical que pone en práctica unos instrumentos conceptuales para hacer un acercamiento plurifacético de la pieza musical: desde el acercamiento fenomenológico al de la conceptualización, desde el experiencial al análitico y siempre con el cuestionamiento como instrumento y el diálogo como medio de reflexión realizada en común.

Plantee el taller en cinco etapas de trabajo que en la Práctica filosófica siempre son muy lentos, muy detenidos, reflexionando sobre cada cosa. Agradezco especialmente a los organizadores que me dejaran prolongar mi taller hasta 2h 30 mn.

En la primera les hice escuchar la pieza con los ojos cerrados y primero vimos cuál sería la razón por la que cerrar los ojos mejoraría la escucha. Y después de la audición  les pedí escribir un concepto que estuviera en relación con lo que habían oído.

En la segunda etapa, les hice tararear, y vimos el efecto de tararear, la dificultades para bien y para mal y para algunos la imposibilidad.

En la tercera les pedí que eligieran cuál había sido el modo que les había acercado más a la música escuchada,  si adjudicarle un concepto o tararearla. La sala estuvo dividida más o menos al 50%. Se expusieron las razones que fueron profundizadas con preguntas.

En la cuarta etapa, se volvía a escuchar la pieza tratando de buscar criterios que nos permitieran analizar la pieza, distinguir elementos, discriminar partes.

Tomamos nota: definición/indefinición, los diferentes instrumentos, la melodía y el fondo, frases y repeticiones. Que fueron aclarados y cuestionados, especialmente el de las frases, término en el que nos detuvimos bastante para ver cómo era eso de la frase en música. Salieron a relucir  varias cuestiones relacionadas (entre otras si la música siempre tenía frases y repeticiones o no, salieron a relucir algunas músicas que no son así como el freejazz)… alguien quiso sustituir el término “frase” por “motivo”, otros decían que motivo era demasiado instantáneo que “frase” le iba mejor porque se daba más en el tiempo. Y aunque costó dar algunas vueltas alguien al final verbalizó que la frase se formaba con un silencio delante y otro detrás. Al menos ese era suficientemente claro y operativo  para poder aplicarlo.

Y así lo hicimos en la quinta etapa, en la que procedimos a una nueva escucha de la pieza (el Allegro de Les petits riens de Mozart) buscando aplicar el criterio de la distinción de las frases y nombrarlas con letras para poder identificar las repeticiones.

JM se prestó a exponer su trabajo en el que había  contemplado  unas divisiones extremadamente precisas, (a,b,a,c,d,e,d,e,a,c´) división que dejó conformes a la mayoría, menos a una particpante que decía que estaba demasiado troceado y se perdía el sentido más unitario que era A,A,B,A. Esta nueva propuesta dió pié a hablar de separaciones como “comas” y separaciones como “puntos”. ..y yo me limitaba a devolver al grupo si les parecía bien o si tenían alguna crítica. Fue impresionante como surgía del grupo todo un estudio musicológico a partir de la pura atención al fenómeno y la reflexión sobre él.

Disfruté muchísimo, y ellos también. No todo el rato fué fluido hubo momentos de atasco pues el animador filosófico no se debe dejar vencer por la tentación de resolverles las cosas y debe hacer que sean ellos los que busquen la salida … a base de preguntas es como nosotros avanzamos, si avanzar se puede llamar a ese paso lento y a veces dificultoso en el que nos paramos a cada obstáculo para examinar su importancia y su efecto. No deja de ser una buena escuela de paciencia y por tanto de humildad. El premio es un aprendizaje con buenas bases, y que te da autonomía individual y también ganas de seguir  compartiendo con los demás los procesos de investigación.

Ho´oponopono, un concepto interesante.

Esta palabra de sonido divertido es un interesante concepto. La Wikipedia lo define como el arte hawaiano muy antiguo de resolución de problemas basado en la reconciliación y el perdón.
Lo que me gustaría destacar es la enorme cantidad de significado que la sola pronunciación de esta palabra puede llegar convocar.
La construcción de la palabra consiste en el prefijo ho´o que sirve para convertir en verbo al sustantivo “pono” cuyo significado es tan vasto que prácticamente incluye todas las bondades imaginables: “bondad, rectitud, moralidad, cualidades morales, procedimiento apropiado o correcto, excelencia, bienestar, prosperidad, beneficio, condición verdadera o natural, deber, adecuado, propio, justo, virtuoso, equitativo, beneficioso, exitoso, en perfecto orden, preciso, correcto, facilitado, aliviado, deber, necesario.”
Lo de la duplicación de “pono” en “ponopono” … es un misterio… quizás responda a que los hawaïanos no tienen temor a resultar insistentes…

El diccionario hawaiano nos dice que Ho´oponopono se refiere a “higiene mental: conferencias familiares en donde las relaciones se corrigen a través de la oración, discusión, confesión, arrepentimiento, compensación mutua y el perdón”.
Una buena práctica que no se encuentra en muchas culturas.