SEMINARIO DE PRÁCTICA FILOSÓFICA EN MADRID Sábado 10 de mayo de 2025

Tras un periodo en el que el Taller de Prácticas Filosóficas se ha volcado en el trabajo online, volvemos a hacer un seminario con cuatro talleres presenciales

El arte de preguntar: Filosofía para una vida más lúcida

No es lo que sabes, sino qué te preguntas.
Estamos rodeados de certezas, opiniones que asumimos como propias, respuestas automáticas que damos sin cuestionar.
¿Te detienes a examinar lo que piensas?

PROGRAMA
10:00 – 11:45 Taller de interpretación
11:45 – 12:15 Pausa café
12:15 – 14:00 Taller de argumentos y conceptos
14:00 – 16:00 Pausa comida
16:00 – 17:45 Taller de identificación de presupuestos
17:45 – 18:15 Pausa café
18:15 – 20:00 Taller “El arte de preguntar” 

Nuestros talleres son participativos, basados en el diálogo socrático.

En el seminario «El arte de preguntar: Filosofía para una vida más lúcida«, te invitamos a entrenar la mente para ver más allá de lo inmediato. Detectaremos pensamientos no examinados, desafiaremos lo evidente y formularemos preguntas que abren nuevas perspectivas. No se trata de acumular conocimientos, sino de afinar la herramienta más poderosa que tenemos: nuestra capacidad de pensar, de cuestionar…

Lo haremos el 📅 Sábado 10 de mayo en MADRID. Calle Francisco José Arroyo. Metro: Canillejas.
💰 Precio: 40 euros🎟 Plazas limitadas 
Si tienes dificultades económicas, escríbenos. El dinero no debería ser un obstáculo para pensar. Reserva tu plaza aquí:  INSCRIPCIÓN
TALLERISTAS:
Mercedes García Márquez: Filósofa práctica. Funda el Taller de Prácticas Filosóficas que desde 2009 propone actividades en sintonía con el Instituto de Prácticas Filosóficas, en el que se ha formado. Es Licenciada en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid. Su especialidad es la dinamización de talleres de diálogo filosófico tanto para adultos como para niños, la consulta filosófica individual para el autoconocimiento y la formación en práctica filosófica para su aplicación a la vida y a la actividad profesional. 

Sara Dorrego: Filósofa práctica. Es parte del equipo del Institut de Pratiques Philosophiques (IPP) de Francia y de su filial en España, el Taller de Prácticas Filosóficas. Ha incorporado la práctica filosófica como estilo de vida y forma a personas a nivel internacional, en español e inglés, en el desarrollo del pensamiento crítico a través de competencias filosóficas, así como para convertirse en consultores filosóficos o facilitadores de talleres filosóficos. Es licenciada en Filosofía por la Universidad de Granada. 

Elena Horno: Ingeniera y pedagoga especializada en creatividad y pensamiento crítico. Ha integrado la práctica filosófica en su enseñanza para fomentar el análisis y la reflexión en variadas materias, desde matemáticas hasta arte. Ha trabajado con niños, adolescentes y adultos, aplicando metodologías que estimulan el pensamiento y el aprendizaje activo.
Si tienes dudas o necesitas más información, puedes contactar con Sara:  sara.dorrego@hotmail.com 

EL TRABAJO CRÍTICO EN LA ARGUMENTACIÓN. Taller abierto con Oscar Brenifier, DOMINGO 2 de febrero 2025.

2 DE FEBRERO DE 2025

17:00 Francia y España

10:00 Ciudad de México  

11:00 Colombia

13:00 Chile 

¿Te interesa desarrollar una mirada más amplia y crítica hacia el mundo? Te esperamos en el taller el DOMINGO 2 de febrero

Apúntate aquí:

INSCRIPCIÓN TALLER GRATUITO

 Argumentar es una de las formas más importantes que adopta el trabajo de profundización del pensamiento. Aun siendo provisional cualquier toma de posición, ello no deja de conllevar un compromiso: se ha de rendir cuentas de la existencia o de la veracidad de una idea dada,  la fundamentación o justificación de una idea ha de hacerse con algunas garantías o pruebas, siguiendo pasos lógicos.

CRÍTICA INTERNA Vs CRÍTICA EXTERNA… ambas referidas al pensamiento articulado.

En nuestra vida cotidiana es frecuente que midamos nuestro pensamiento en el choque de posiciones. La expresión de nuestra opinión consiste a menudo en rebatir las de los otros. Por lo general no prestamos atención a la articulación de las ideas, más bien solemos reaccionar a ciertos signos que nos ponen en alerta. Pero esa falta de detenimiento no se hace solo sobre el discurso del otro, también ocurre sobre el propio. No nos detenemos a observar cómo articulamos los pensamientos, con qué claridad, con qué coherencia, con qué eficacia y con qué profundidad… o su falta.

En la práctica filosófica nos iniciamos a la diferencia entre crítica interna y crítica externa.

¿Interna a qué? Interna al propio discurso de un sujeto. El discurso es la unidad del pensamiento de alguien, una red de ideas unificadas en una perspectiva particular, y en la que se dan elecciones, de manera más o menos consciente, pero que, como discurso que es, se remite también a la razón y también con respecto a ella se construye.

La práctica filosófica tiene uno de sus centros de acción en la crítica, y la crítica se hace desde la razón. En la crítica interna observamos solo un sistema de pensamiento a la vez, y los instrumentos de observación son ciertos criterios que nos ofrece la razón, evaluamos sin ánimo de verdad absoluta y siempre abiertos a la crítica de esos instrumentos y en todo caso a la comprensión de cómo funcionan.

Para prestar atención a un discurso tenemos que observarlo en sus elementos, analizar su construcción y someter a crítica el funcionamiento. La crítica interna, según el concepto de Hegel, exige penetrar en la comprensión de una tesis particular con el fin de desvelar su coherencia interna, comprobar si se sostiene, desde la razón, en su estructura y en la coherencia de sus conceptos.

La crítica externa es aquella que nos lleva a “no estar de acuerdo” y eso se produce cuando hay un choque entre las premisas de las que cada interlocutor parte para pensar y, por tanto, para expresarse en un  diálogo. Se podría hablar, en este caso, de choque (o sintonía) de paradigmas de pensamiento, o incluso de “sistemas” de pensamiento.

En la crítica externa hay dos sujetos pensantes en confrontación, en la crítica interna hay un sólo sujeto pensante confrontándose a los instrumentos de la razón.

Para una crítica interna consistente tenemos que detenernos tanto o más en la forma estructural que en el contenido. Estos serían algunos criterios:

CLARIDAD: si no conseguimos darle sentido a la expresión no es posible  aprehender la idea, comprenderla (partiendo de la base de que la comprensión siempre sería un paso previo a cualquier otro, como sería la objeción).

PERTINENCIA: La idea que se ofrece ha de estar conectada con la cuestión de que se trate.

COHERENCIA: La coherencia se ha de dar a varios niveles: entre la respuesta y la pregunta (sería la pertinencia), entre el posicionamiento y el argumento (si no se da no hay propiamente apoyo argumentativo) y, finalmente,  la coherencia entre los conceptos del propio argumento, si es que hay varios.

COMPLETUD: a menudo se ofrece un inicio de argumento basado en un concepto sin ofrecer claramente la razón que vincula ese concepto al  problema planteado.

FORTALEZA O DEBILIDAD: Juzgamos el peso de un argumento según se acerque al corazón del problema y sea capaz de vincular a este un concepto operativo que abra vías de pensamiento.

CONCISIÓN: La concisión reposa en que los conceptos utilizados capturen lo esencial de lo que se quiere transmitir. Los rodeos o las repeticiones no aportan nada, más bien restan fuerza, al ofrecer confusión o indeterminación de ideas.

RETÓRICA: Hay elementos en el discurso que no sirven tanto para dar razones como para obtener adhesión o influir emocionalmente en el interlocutor, no aportan razones y es importante detectarlos precisamente para poder distinguirlos de lo que sí es argumentativo.

EJEMPLO:

Pregunta: ¿Somos responsables de nuestra existencia?
Respuesta: Sí, porque nuestra existencia influye en el mundo que nos rodea.

  • El autor responde «sí» a la pregunta, se posiciona asumiendo la idea planteada en la pregunta.
  • La respuesta es clara y concisa.
  • La idea presentada como respuesta—»tener influencia en el mundo»—es pertinente, ya que está relacionada adecuadamente con la pregunta sobre la responsabilidad.
  • Sin embargo, el argumento es incompleto. Aunque «tener influencia en el mundo» es pertinente para la pregunta, el autor no explica por qué esa influencia implica responsabilidad. Falta establecer una conexión explícita entre «tener influencia en el mundo» y «ser responsable”.

La crítica interna consiste pues en evaluar la claridad y la coherencia, la pertinencia, la fuerza o la debilidad de las conclusiones y de los argumentos, etc.… El valor de los  argumentos nos interesa por  la relación de coherencia que consiguen con la pregunta y la respuesta  que deben apoyar.

En nuestro trabajo práctico filosófico, nos centramos principalmente en la crítica interna. En la indagación filosófica: el objetivo no es tanto debatir ideas como entender cómo funciona el pensamiento, el propio y el del otro, y poder hacerlo más profundo. Esto implica identificar fortalezas y debilidades en el razonamiento para ayudarnos a mejorar la calidad del proceso de pensamiento.

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Nota sobre la historia de la distinción de la crítica interna y externa:

Hegel, quien propuso esta distinción, pensaba que podemos ver la historia de la filosofía, desde el punto de la crítica externa, como una serie de desacuerdos entre posturas desligadas y contradictorias entre sí. Esto es, qué podemos ver la historia de la filosofía como que una vez afirma una filósofa cierta tesis, y una vez más tarde dice una filósofa diferente lo contrario, criticando la idea anterior y afirmando tener la razón, cada una desde su propia burbuja.

Sin embargo, propone Hegel, también podemos ver la historia de la filosofía como una serie de ideas conectadas entre sí, en donde cada surge cada una como un intento de superar las inconsistencias internas que la anterior postura tenía en su propio discurso. Esto es, en cada momento de la historia, las afirmaciones de cada filósofo se formulan como un intento por superar y comprender las  contradicciones, ambigüedades y demás inconsistencias del pensamiento anterior. La manera de ver la historia de la filosofía desde el punto de vista de la crítica interna, nos ofrece un verdadero diálogo en el tiempo, no una serie de afirmaciones dispares una tras otra.

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Enero 2025, Sara Dorrego, Mercedes G. Márquez y Nadia Villegas

EL ARTE DE LA PROBLEMATIZACIÓN. Taller abierto con Oscar Brenifier, sábado 30 de noviembre 2024.

17:00 Francia y España

10:00 Ciudad de México  

11:00 Colombia

13:00 Chile 

¿Te interesa desarrollar una mirada más amplia y crítica hacia el mundo? Te esperamos en el taller el sábado 30 de noviembre.

Apúntate aquí:

INSCRIPCIÓN TALLER GRATUITO

La problematización es la capacidad de cuestionar lo evidente, desmenuzar conceptos y transformar certezas en preguntas que nos abran nuevas perspectivas. Un espacio para ejercitar el pensamiento riguroso y desafiar nuestras propias ideas. 

La problematización es una de las competencias más genuinas de la filosofía, es la madre del pensamiento crítico;  es aquella por la que le “buscamos las cosquillas” a una idea que parece “redonda” pero examinada de cerca presenta fisuras, una de ellas, quizás la más habitual, es la de que la idea sea sostenida no tanto por pruebas como por un convencimiento que cuanto más rígido sea mayor impedimento será para poner en obra un pensamiento crítico.

La problematización no se consigue con cualquier pregunta. Hay preguntas que sirven para profundizar en la misma dirección que la idea original. Pero para ir a contrapelo de la idea es necesario que la pregunta tenga una carga surgida de un paradigma de pensamiento alternativo. Esta es la razón por la que dos interlocutores que argumenten al interior del mismo paradigma, la misma visión del mundo, difícilmente se problematizarán.  El interlocutor que acepte ser problematizado desde otra visión, ampliarán los límites de su discurso y de su entendimiento.

¡Te esperamos en el taller de problematización!