¿NECESITO AL OTRO PARA CONOCERME? Taller abierto con Oscar Brenifier, DOMINGO 20 de julio 2025.

Domingo 20 julio 2025

17 h España y Francia

12 h Argentina

11 h Chile

10 h Colombia

9 h México

*Después de llenar el formulario, recibirás un correo electrónico con el link para unirte.

Cuando hablamos de que necesitamos al otro para conocernos estamos hablando de una experiencia necesaria de distancia para poder pensarse a uno mismo. Una distancia que podría obtenerse mediante la escritura, pero en la que todavía estaría faltando el elemento dinámico de un interlocutor, otro sujeto, que pueda crear preguntas, proponer ideas diferentes, tener una escucha activa y generar un reto.

No está muy extendido querer conocerse a uno mismo, pero menos corriente es que confiemos en los demás para esa tarea. Y sin embargo… tenemos la experiencia de cómo la introspección puede llegar a ahogarse en bucles, en un pensamiento que da vueltas para acabar encontrándose en el mismo sitio. A menudo resolvemos este callejón sin salida  hablando con un amigo o familiar, alguien en quien confiamos y ya tiene cierto conocimiento sobre nosotros. Suele ser de gran ayuda si es que no entramos en una segunda trampa: la de esperar que nuestro interlocutor nos dé la razón en todo, incluso que nos adule. Solemos necesitar conocernos mejor en momentos de crisis, justo cuando también necesitamos apoyo afectivo y es frecuente que le demos prioridad al apoyo emocional.  Está difícil avanzar en el autoconocimiento…

Sólo si descartamos hacer la tarea de autoconocimiento en momentos especialmente frágiles, si descartamos la idea de que podemos hacerlo solos y si finalmente descartamos que el intercambio con el otro deje de ser un monólogo pesaroso y dolido y  pueda ser un diálogo indagador y racional, quizás tengamos alguna oportunidad de llegar a una cierta claridad sobre nosotros mismos.

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Nuevo curso de formación en Prácticas Filosóficas Mayo-Agosto 2025

INICIO : 17 de mayo – FIN : 24 de agosto

Nuestro trabajo es eminentemente práctico en todos los niveles de formación:

Para conocernos pídenos un encuentro, te ofrecemos una muestra de nuestro trabajo.

NIVEL INICIACIÓN: Para los que se inician en la práctica y empiezan a ejercitarse en las competencias filosóficas y las actitudes que propician un trabajo filosófico.

¿QUÉ SON LAS COMPETENCIAS FILOSÓFICAS?

… y si quieres seguir profundizando en las competencias y las actitudes filosóficas sigue leyendo…

NIVEL AVANZADO: Para los que desean profundizar en la práctica filosófica tomando el rol de filósofo práctico en consultas y talleres. Ofrecemos especialización como consultor filosófico o tallerista.

Fotos de Ana Palacios.

La mejor opción es encadenar cursos y especializaciones de forma consecutiva ya que hacemos dos periodos de cursos al año que empiezan en septiembre y enero (además de nuestros cursos cortos en verano para seguir «en forma»). Hemos añadido el NIVEL INTERMEDIO para los que quieren profundizar en las competencias filosóficas y en el autoconocimiento.

Podéis ver toda la información aquí:

https://tallerdepf.tilda.ws/introduccionalapf

Hacemos un seguimiento personalizado durante el curso por parte de un/a tutor/a para cada alumno, ofreciendo retroalimentación individual en las tareas.

Ofrecemos contenidos teóricos al hilo de las prácticas llevadas a cabo. Nuestro trabajo se basa en el descubrimiento de las herramientas de la práctica filosófica en la acción, y la consiguiente reflexión ayudada por textos teóricos.

Nuestros talleres son siempre participativos y animados por los miembros del equipo de Taller de Prácticas Filosóficas. Varios de los talleres del curso serán a cargo de Oscar Brenifier, pionero de nuestro método.

Certificaremos el trabajo realizado y tras la consecución de todos los objetivos, emitiremos certificado de capacitación en las distintas especialidades.

No dejes de preguntarnos si tienes dudas.

RELLENA ESTE FORMULARIO Y NOS PONDREMOS EN CONTACTO CONTIGO https://bit.ly/inscripciones_tpf

Propuesta de utilización de las herramientas de la práctica filosófica para tertulias, cafés filosóficos, diálogos públicos.

Este texto lo redacté para presentar ante los miembros de una tertulia que venía funcionando desde hacía años, una propuesta de sesión que pudiera encajar en su actividad pero que se pudiera servir de las herramientas de la Práctica Filosófica. La sesión la animé hace unas semanas y la verdad es que me sorprendió lo bien que se adaptaron… a veces parece que la impulsividad en el habla va a ser algo insuperable… pero no…

1 – Las normas no son muchas:

Mantenemos el micrófono apagado y levantamos la mano para pedir la palabra, preferiblemente después de que haya terminado de hablar el que está en el uso de la palabra.

La animadora del taller decide a quien da la palabra para seguir con un hilo el intercambio: o bien para comprender lo dicho o bien para cuestionar lo dicho.

Marcamos diferencia entre entender y no estar de acuerdo.

Para atenerse a este funcionamiento la escucha del otro es fundamental. Estas normas, obviamente, redundan en un ritmo más lento. Lejos de ser un inconveniente propicia un intercambio más sosegado e invita más a pensar.

2 – El contenido temático varía en cada sesión. El que  planteo para esta sesión es si tiene o no sentido tener empatía intelectual hacia el adversario político.

3 – Los cauces de una discusión racional se basan en algunas competencias propias del pensamiento y esos cauces son a los que se atiene la animadora de un taller, haciendo en la medida de lo posible pedagogía de esos cauces y examinando las dificultades para que se den:

La diferencia entre argumento y posicionamiento. Los argumentos son las razones que apoyaría un posicionamiento racional. El posicionamiento puede ser la conclusión de esas razones o en el caso de no atenerse a razones se trata de la concreción de una postura, más o menos voluntarista que desconoce las razones que subyacen.

Realizar preguntas, también exige un fundamento. La pregunta es una interpelación, busca razones y podría también analizarse desde un punto de vista racional: podríamos ver cuáles son sus presupuestos.

La conceptualización: poner nombre a las cosas ayuda para la claridad del pensamiento, para fijar hitos a los que volver y profundizar.

La problematización. Es la competencia más avanzada y consiste en encontrar las grietas del discurso y ponerlo en cuestión.

La diferencia entre crítica interna y crítica externa. La crítica externa es la que hacemos a un discurso desde afuera de ese discurso. Es decir oponiéndole ideas que consideramos más valiosas. La crítica interna es la que podemos hacer encontrando incoherencias o lagunas dentro de un sistema de pensamiento.

4 – Para ubicarse en significados explícitos de lo que puede ser llamado “racionalidad” expongo, muy resumidas,  tres acepciones que Richard Rorty le da al concepto, y que me parece que son significativas para entender una progresión en cuanto a profundidad y complejidad:

Racionalidad 1: como la HABILIDAD de enfrentarse al medio,  capacidad de supervivencia o “razón técnica” – Es éticamente neutral dado que no ayuda a decidir a qué cultura sería mejor pertenecer. No hay jerarquía de valores. Podría llamarse también RAZON INSTRUMENTAL.

Racionalidad 2: como ingrediente extra o lo que diferencia al  humano: sus fines son distintos a la supervivencia que caracteriza al instinto animal. Esta racionalidad establece una jerarquía evaluativa: puedo incluso llegar a valorar como preferible la muerte frente a la opresión, la esclavitud, u otras situaciones consideradas indignas. Va más allá de ajustar medios a fines. Tiene que ver con el compromiso con VALORES.

Racionalidad 3: como tolerancia de las diferencias, es decir, con la capacidad de no perturbarse por ellas respondiendo agresivamente. Está relacionada con la voluntad de transformación, de CAMBIO. Consiste en tener confianza en el diálogo. Saber vivir y dejar vivir. En Hegel es cuasi sinónimo de libertad en la medida que requiere no aferrarse a las ideas. Su característica es la consideración del otro, la EMPATÍA intelectual.