Sabemos que los problemas se van a presentar, más tarde o más temprano… son las piedras en el camino, pero a menudo los tratamos como si fueran monstruos o fantasmas. ¿De qué depende que los percibamos de ese modo?
¿Quieres preguntarte sobre cómo te enfrentas a los problemas? ¿Quieres articular con nosotros una respuesta? Te invitamos a hacerlo en nuestro taller con Oscar Brenifier.
La INSCRIPCIÓN ES GRATUITA, solo tienes que llenar el formulario y recibirás un correo con el enlace para entrar en la sesión.
Es natural preguntar y preguntarse, hay una necesidad de conocer dónde nos movemos. También es natural, una vez llegado el momento de la responsabilidad, buscar soluciones, decidir. En ambos casos pensar tendría una finalidad, una utilidad y va acompañado de ciertos estados de ánimo, desde la curiosidad hasta la angustia, dependiendo de cuánto nos preocupe lo que buscamos.
Tenemos grandes incentivos para pensar y por eso nos ponemos a la tarea. Pero a menudo nos vemos de lleno en la actividad mental con demasiadas cargas existenciales, tenemos demasiada prisa por obtener resultados, hay una urgencia que nos lleva a tomar atajos: tomar soluciones hechas, ideas no examinadas, tratamientos superficiales de los problemas… Arrastramos incomprensión e incapacidad. Acumulamos experiencias de impotencia que nos hacen entrar en bucle. A mayor impotencia la urgencia se impone más, a la vez que crece la desconfianza en las propias fuerzas.
Detener esa deriva, antes de una debacle personal, se hace necesaria. Nuestra naturaleza pensante requiere paciencia, como nos dice este viejo sabio:
– Maestro tengo este problema…
– Detente tres días a examinarlo.
-… ¡es que tengo prisa!
– Entonces detente seis.
Es natural pensar, es menos natural detenerse…
Lo bueno es que pararse a pensar, poder hacerlo con calma y obedeciendo a cierto rigor crítico, aprendiendo de los errores y siendo realista, no sólo constituye un buen instrumento, descubrimos que es toda una manera de ser. Descubrimos que desarrollar nuestro sentido racional es en sí mismo una forma de realización, de bienestar, de bien-ser.
Te invitamos a una sesión de consulta filosófica para que veas un ejemplo sobre el que podrás plantear cuestiones que te interesen para aclarar o profundizar en esta práctica filosófica que se realiza entre dos individuos que entran en un tipo de diálogo socrático. Oscar Brenifier tomará el papel del filósofo Sócrates que con sus preguntas ayudaba a la profundización, comprensión y al ensanchamiento de perspectivas de su interlocutor.
Llena el formulario y recibirás correo con el enlace para el evento.
¡Te esperamos!
Aquí puedes descargarte el libro de Oscar Brenifier LA CONSULTA FILOSÓFICA, en él podrás encontrar muchas respuestas a tus preguntas pero no dejes de asistir a una experiencia en vivo, la consulta es sobre todo una experiencia.
NUESTROS CURSOS DE FORMACIÓN EN PRÁCTICA FILOSÓFICA.
Te proponemos practicar habilidades de pensamiento, aprender a identificar y explorar sistemas de pensamiento y aumentar la conciencia de ti mismo.
Los cursos se dirigen, a todos los que se interesan en la práctica filosófica, como ejercicio de autoconocimiento y de pensar con claridad, y a los que quieran formarse en conducir algún tipo de práctica de diálogo en el área de la enseñanza, como es la filosofía con niños y adolescentes, o en la práctica de la consultoría individual.
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