GUÍA BREVE PARA EL DIÁLOGO FILOSÓFICO EN CLASE

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El diálogo en clase  es un ejercicio colectivo que consiste en profundizar en común sobre una pregunta dada, proponiendo respuestas en forma de hipótesis, desarrollándolas o modificándolas a través de una serie de preguntas pertinentes, y comparando esas diferentes respuestas con el fin de extraer las consecuencias principales de la confrontación de las distintas hipótesis.

El trabajo que deben desarrollar los alumnos se fundamenta en los siguientes puntos: profundizar sobre una pregunta dada, concebir una serie de ideas, articularlas de forma clara y precisa, plantear preguntas adicionales y responderlas, escuchar al otro, confirmar la presencia de una relación lógica o conceptual entre las ideas, y por último, sintetizar o analizar el resultado global del trabajo.

A continuación señalamos unos elementos procedimentales para propiciar el diálogo.

I – Para promover la escucha.

Levantar la mano para pedir la palabra. Esto hará que el profesor pueda repartir la palabra y no hablen siempre los mismos, para que se pueda escuchar la palabra de los más tímidos y los más lentos. En esta línea hay que buscar dar la palabra a los que no hayan intervenido todavía, para asegurar la participación de todos, en particular a los que más les cuesta.

No tener  la mano levantada mientras alguien habla. Para no tener la mente ocupada en qué se va a decir en lugar de escuchar al compañero. Esto se ha complementar con la invitación frecuente por parte del profesor a levantar la mano una vez el alumno haya terminado de hablar.

Trabajar la claridad y concisión. Ante una respuesta larga y confusa, es pertinente solicitar un trabajo de síntesis y de claridad. Con ello gana el que lo realiza y los demás reciben ideas claras sobre las que poder construir otras.

Solicitar repetir la idea del compañero. El profesor puede contribuir a que lo dicho por el alumno sea entendido por todos los participantes del grupo, mediante  el ejercicio de comprobación de la transmisión de la información, preguntándoles a los demás qué han entendido y, si se hace preciso, proponer al emisor que  clarifique.

Es frecuente que algún alumno reaccione vivamente ante una idea que “no le gusta”, hasta el punto que ni siquiera la escucha. Cuando el profesor detecte esa reacción muy cargada emocionalmente, le podrá pedir al alumno que reformule la idea que quiere criticar. Eso hará que se dé cuenta de si ha sido capaz de escucharla o sólo quiere rechazarla. Se le puede proponer que use esta fórmula “No estoy de acuerdo con José cuando dice “….”, porque….”

La fórmula también se puede utilizar para “Estoy de acuerdo…” para ofrecer una razón diferente que apoye esa idea.

Sólo habla uno a la vez. Mientras alguien esté en el uso de la palabra los demás guardarán silencio, el que interviene se dirigirá a todo el grupo (y no tanto al profesor) ya que  todos los presentes constituyen el espacio de reflexión.

No tener expectativas sobre la respuesta. Estaremos abiertos a cualquier respuesta, de lo contrario  no escucharemos las palabras emitidas sino las que querríamos oír.

 

II – Para promover la diferenciación y creación de ideas

Pedir ideas diferentes. Cuando se vaya teniendo ya una serie de ideas, solicitar que hable aquella persona que pueda aportar una idea nueva.

Señalar las ideas repetidas. El profesor preguntará al grupo si la idea que se acaba de aportar es nueva o ya se ha aportado antes. Comprobar que efectivamente no aporta nada nuevo.

Invitar a que se planteen preguntas entre los alumnos. La pregunta nace del asombro, de la incomprensión, o del espíritu crítico. El profesor no tendría que ser  el único en articular preguntas.

Reorientar el diálogo. La creación de ideas ha de ser también pertinente y enfocada en el tema tratado. Si el diálogo se pierde o divaga, es necesario retomar el foco. Para ello podemos pedir si alguien puede hacer un resumen de las ideas más importantes tratadas hasta ese momento.

Si las intervenciones no están engarzadas, si solo resulta una yuxtaposición de exposiciones, hay que buscar la relación entre ideas, tanto si están en sintonía como si se contradicen.

Cambiar de opinión. Apoyar el cambio de opinión articulando la razón por la que ello ha sucedido, nos permitirá entender que nuestro pensamiento puede ser flexible y seguir a la razón.

 

III – Para promover el pensamiento crítico.

El hábito de dar razones. Ofrecer razones en las respuestas debe ser una constante, es así como sacamos a la luz creencias, ideas, latentes que están operando en nuestro modo de vivir sin ser del todo conscientes.

El hábito de problematizar. Cualquier idea es susceptible de ser cuestionada, es así como vemos la solidez o fragilidad de nuestras ideas.

Diferenciar posicionamiento y argumento. Es útil manejar esta diferencia para poder evaluar una respuesta. La respuesta a una pregunta cerrada tendrá que contener un posicionamiento (Sí o No) pero además tendrá que presentar un argumento que será la razón que apoye ese posicionamiento. En una pregunta abierta, se empieza por responder con una hipótesis (que sirve como posicionamiento) que se verá ilustrada con otras ideas (argumentos) que la apoyen y muestren su validez.

Diferenciar crítica interna de crítica externa

Crítica Interna: en la comprobación de la claridad, la relevancia, la coherencia…dentro de la propia respuesta y también la pertinencia con respecto a la pregunta.

Crítica Externa: consiste en el cuestionamiento de los supuestos que subyacen a la respuesta o en la objeción sobre las ideas desde otra perspectiva, otro sistema de valores u otro paradigma de pensamiento.

Pensar dilemas. La realidad nos plantea a menudo situaciones en las que se superponen o se contradicen valores que nos gustaría respetar. Necesitamos discriminar las razones para poder proceder a una decisión. Ante un dilema se ponen a prueba nuestra capacidad reflexiva y nuestra paciencia para tratar cuestiones problemáticas.

IV – Para promover actitudes favorables al pensamiento.

Perder el miedo al error o a la incapacidad. La pregunta es siempre un reto y así hay que planteárselo, no como algo que ha de tener una respuesta asegurada. Incluso para el profesor, el hecho de no tener la respuesta no es más que un momento en el que el pensamiento se pone en marcha y dará el fruto cuando sea, quizás no inmediatamente.

Interesarse por el compañero y sus ideas. Prestar atención a ideas que resulten novedosas o incluso extrañas, no desecharlas antes de examinarlas. La mejor forma de respeto no es aceptar sin más las ideas de otro sino entrar en diálogo con ellas.

Consciencia sobre las emociones. Hacerse observador de las propias reacciones, de las emociones que nos suscita el hecho de tener que hablar y expresar ideas o tener que escuchar las de los otros. La consciencia, en sí misma, es un regulador de las emociones.

La colaboración. El diálogo no es una pelea de ideas ni un “a ver quién puede más”. El diálogo es una indagación sobre una cuestión. Se puede delegar ciertas funciones en algunos alumnos (de manera rotativa) por ejemplo el “detector de respuestas que no responden” (dicho de manera humorística acerca de aquellas respuestas que se desvían notablemente de lo que se pregunta). O el “detector de objeciones que no objetan” (cuando se quiere contradecir una idea pero lo que se ofrece no funciona como contraposición).

V – Límites prácticos del diálogo

 El consenso. Una vez registrados los desacuerdos y ante la imposibilidad de la unanimidad se puede usar el voto de la mayoría para decidir sobre la conclusión a ofrecer.

La mejor hipótesis. Debemos aceptar la hipótesis que tengamos mientras no tengamos otra mejor, a menos que podamos demostrar que no tiene ningún sentido.

El valor de la palabra. Tomamos la palabra del que expone la idea tal y como la emite. Si ante la reacción de sus compañeros el que habla considera que la puede mejorar, bienvenida será la mejora. La claridad de ideas se traspone a la claridad de la palabra.

VI – Para fomentar la conciencia de lo aprendido

Evaluar el trabajo justo antes de finalizar.

Sintetizar las ideas surgidas.

Sacar conclusiones.

Evaluar lo que ha pasado: si ha habido problemas en la discusión y si se han resuelto.

Hacer una relación de lo que se ha aprendido.

Oscar Brenifier y Mercedes García Márquez, Febrero 2020.

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PARA PROFUNDIZAR EN LOS MODOS DE COORDINAR UN DIÁLOGO DE MANERA QUE SE PROFUNDICE EN LAS IDEAS SURGIDAS EN UN DIÁLOGO CONSULTAR LAS SIGUIENTES OBRAS DE OSCAR BRENIFIER:

“EL DIALOGO EN CLASE”

http://www.pratiques-philosophiques.fr/wp-content/uploads/2015/07/El-dialogo-en-clase-ORIGINAL.pdf

“LA PRÁCTICA DE LA FILOSOFÍA EN LA ESCUELA PRIMARIA”

http://www.pratiques-philosophiques.fr/wp-content/uploads/2018/03/Filosofia-escuela-primera-esp.pdf

Talleres a distancia para la práctica de competencias filosóficas: profundizar, problematizar, conceptualizar.

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El Instituto de Prácticas Filosóficas ofrecerá una nueva serie de 10 talleres de dos horas de duración, que tendrán lugar por video conferencia a las 18h (hora de España) de cada domingo a partir del 15 de septiembre de 2019. Busca la diferencia horaria de tu ciudad aquí https://24timezones.com/es/difference

El propósito de estas sesiones es practicar diferentes competencias filosóficas (argumentación, cuestionamiento, problematización, conceptualización, interpretación…) que desarrollan un pensamiento objetivo y que son la base del trabajo que proponemos llevar a cabo en talleres de grupo y consultoría individual. En nuestro abordaje de la práctica filosófica proponemos trabajar también la dimensión subjetiva, que incluye trabajar en los problemas cotidianos, la inteligencia emocional y la autoconciencia. Eso permite reconocer mejor los propios problemas y ser más consciente del pensamiento propio.

Cada semana se propondrá un ejercicio a realizar de forma individual y a entregar el sábado. En la sesión del domingo se trabajará sobre ese ejercicio.

La experiencia nos ha llevado a mejorar la eficacia del trabajo haciéndolo de manera individual, con el fin de que la persona pueda, con la ayuda del filósofo, durante una hora y media, mantener la atención de manera intensiva sobre su propia manera de pensar e ir desarrollando un pensamiento más profundo y claro. En el formato que ofrecemos en esta ocasión compaginamos el trabajo individual con la posibilidad por parte del resto de los participantes de la observación y crítica del mencionado trabajo. Tras los 90 minutos de sesión individual se procederá durante otros 30 minutos a la reflexión sobre la metodología a partir de las preguntas y propuestas de los observadores. En el transcurso de la serie de 10 talleres correrá el turno de manera que cada uno tenga su sesión individual.

El precio será de 10 euros por taller. Consideramos la necesidad de participar en un mínimo de diez talleres para sacar provecho a la práctica. Por lo que el precio de esta formación se eleva a 100 euros. En caso de dificultades económicas podemos ver de arreglar el modo de pago.

En el IPP ofrecemos otros formatos de formación en niveles más avanzados y con una atención más individual, entendemos que el que ahora proponemos es bueno para empezar.

Contacto: practicasfilosoficas@yahoo.es

 

 

 

Lecturas de textos:

PROFUNDIZAR

Después del conocimiento y de las actitudes, el tercer sentido de filosofar, o la tercera modalidad de su definición, sería su operatividad. Para abordarla bajo ese ángulo utilizaremos un término sacado de la pedagogía: las competencias, que implican una habilidad ya que formulan a la vez las exigencias y los criterios del saber hacer. Es decir que la filosofía es así concebida como un arte, como una técnica constituida a través de un procedimiento o un conjunto de procedimientos, o también como un tratamiento al que sometemos a las ideas. Ese tratamiento en sí mismo nos interesa más que las ideas particulares. Se trata pues de un formalismo filosófico, no en tanto que contenido, es decir en tanto que conceptos establecidos, sino en tanto que andadura.

http://www.pratiques-philosophiques.fr/es/la-pratica/principios-de-la-practica-filosofica/profundizar/

La naturaleza del filosofar

En todo ejercicio no siempre es fácil distinguir las exigencias de fondo de las exigencias formales, ni relacionar las reglas formales con las competencias que hay que trabajar. Sin embargo, intentaremos describir nuestros ejercicios distinguiendo lo mejor que podamos aquello que pertenece a una y a otra característica, para comprender lo que depende del espíritu y lo que depende de la letra. Por ello, nos parece esclarecedor en este punto adelantar desde el principio una tesis sobre la naturaleza del filosofar, puesto que las reglas de funcionamiento no son más que la pues-ta en práctica —más o menos exitosa— de un proyecto teórico. Aunque no podemos negar el hecho de que, a causa de esta puesta en práctica, la teoría pueda sufrir a su vez una inflexión de sus éxitos y fracasos.

http://www.pratiques-philosophiques.fr/es/la-naturaleza-del-filosofar/

 

Taller de Musicosophia para niños en Madrid, el domingo 17 de marzo de 2019

 

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El equipo pedagógico de Musicosophia hará en Madrid un taller para niños de 6 a 10 años. El domingo 17 de MARZO de 2019 de 10,30h a 13,30h.  No son necesarios conocimientos musicales previos.

Lugar: Biblioteca Pública Municipal Eugenio Trías, en el parque de El Retiro, Paseo Fernán Nuñez, 24

Entrada gratuita, inscripciones en mostrador principal. Los niños deberán estar acompañados por un mayor de edad.

contacto:  Teléfono de la Biblioteca 914802538

 

EL MÉTODO DE MUSICOSOPHIA CON NIÑOS:

Con Musicosophia los niños, a partir de los seis años, se acercan a la música en un juego de exploración:

  • Aprenden a atender a los elementos de la música, a distinguir y reconocer melodías y patrones musicales.
  • Se familiarizan con la escucha consciente mediante obras breves y descubren en las distintas melodías “personajes musicales”.
  • Dan nombres a esos “personajes”, describen sus características y tratan de adivinar su “historia”.
  • Interiorizan la música escuchada dando forma a las melodías con las manos (la melorritmia).

Los niños tararean, cantan y dibujan la música y dejan que ésta mueva sus manos de forma lúdica. De este modo experimentan la música de manera viva  y en su totalidad. Se estimula su fantasía, su pensamiento y se activan todos sus sentidos. Los niños descubren una nueva vía hacia sí mismos y se hacen más equilibrados. El ambiente lúdico y participativo les ayuda a interactuar en el grupo y a compartir la experiencia.

LOS NIÑOS Y LA ESCUCHA CONSCIENTE:

A todos los niños les gusta la música. Sin embargo el entusiasmo y el interés se paralizan rápidamente cuando los niños no saben cómo  relacionarse con ella. El método de Musicosophia abre un mundo de posibilidades. Escuchando, descubren por sí mismos y de forma lúdica la música de los grandes maestros. Especialmente los niños desarrollan de esta manera una estrecha y espontánea relación con las obras maestras de la música clásica. La escucha musical consciente fomenta la capacidad de asimilación y concentración, fomenta sensiblemente el equilibrio emocional y tiene un efecto inspirador en múltiples ámbitos de la vida. Los gestos melorrítmicos están en consonancia con la tendencia natural de los niños al movimiento y armonizan sus movimientos. El método de Musicosophia, por su carácter universal,  es adecuado para niños de cualquier cultura.

Para saber más:

http://www.musicosophia.com/?page_id=177&lang=es