29 abril, Taller sobre la Consulta Filosófica, con Oscar Brenifier

 

DÍA: miércoles 29 de abril de 2020 a las:

19h (hora de Madrid) 

12h (Hora de Ciudad de México y Colombia)

14h (Hora de Buenos Aires)

Presentación del método y competencias, y demostración de una consulta filosófica. 
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El próximo miércoles (29 de abril) tendrá lugar una sesión gratuita en línea sobre “consulta filosófica”. En esta sesión, presentaremos algunos de los aspectos clave de nuestra técnica, que hemos utilizado y desarrollado a lo largo de los años.

Luego daremos un ejemplo de consulta con uno de los participantes, para mostrar el desarrollo del proceso.

Durante esta sesión, Oscar Brenifier compartirá técnicas para preguntas efectivas, explicará y decodificará el discurso y las actitudes de su interlocutor, e interpretará lo que está oculto / detrás de las palabras de una persona. Mostrará cómo lidiar con la confusión, la terquedad y la evitación del tema, para tener un diálogo filosófico más consciente y reflexivo.

Un participante tendrá la oportunidad de ser el sujeto de esta consulta filosófica. Otros, como observadores, tendrán la oportunidad de analizar, comentar y hacer sus preguntas al final, para comprender mejor el trabajo.

INSCRIPCIÓN AQUÌ

Durante la sesión, se discutirá sobre:

  • Los diferentes tipos de preguntas (clarificación, profundización, problematización, conceptualización, etc.)
  • Las diferentes estrategias de cuestionamiento para profundizar la comprensión del interlocutor.
  • Cómo interpretar el discurso
  • Cómo clarificar el discurso
  • Cómo identificar las presuposiciones en un discurso

Oscar Brenifier es el cofundador del Instituto de Prácticas Filosóficas, con sede en París. Doctor en Filosofía, ha promovido la práctica filosófica en todo el mundo durante muchos años. Ha publicado alrededor de cincuenta libros en esta área, para niños y adultos. Sus especialidades son la consulta filosófica, la filosofía para niños, la didáctica de la filosofía y la filosofía en la empresa.

 

PARTICIPACIÓN GRATUITA (Contribución voluntaria)

 

Para cualquier pregunta o dificultad con la inscripción contacte con Leila: millonleila@gmail.com o Mercedes: practicasfilosoficas@yahoo.es

 

Informaciones e inscripción en el enlace siguiente: http://readingphilosophy.tilda.ws/spanish2904

La consulta filosófica

¿Quién soy? ¿A dónde voy? ¿Cuál es mi visión del mundo? ¿Cómo podría cambiar mi pensamiento? Tantas preguntas fundamentales que uno debe plantearse, pero que con demasiada frecuencia pasamos por alto, porque estamos atrapados en la rutina y las obligaciones diarias. La consulta filosófica es un ejercicio de pensamiento, donde el filósofo practicante invita a su interlocutor a pararse y plantearse cuestiones fundamentales. En este libro, el autor analiza diferentes facetas de esta práctica, describiendo sus problemas, sus habilidades y sus dificultades. Se presentan varios elementos teóricos, así como la descripción y el análisis de una sesión de consulta.

Descargar el libro de Oscar Brenifier “La consulta filosófica” haciendo clic AQUÌ

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GUÍA BREVE PARA EL DIÁLOGO FILOSÓFICO EN CLASE

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El diálogo en clase  es un ejercicio colectivo que consiste en profundizar en común sobre una pregunta dada, proponiendo respuestas en forma de hipótesis, desarrollándolas o modificándolas a través de una serie de preguntas pertinentes, y comparando esas diferentes respuestas con el fin de extraer las consecuencias principales de la confrontación de las distintas hipótesis.

El trabajo que deben desarrollar los alumnos se fundamenta en los siguientes puntos: profundizar sobre una pregunta dada, concebir una serie de ideas, articularlas de forma clara y precisa, plantear preguntas adicionales y responderlas, escuchar al otro, confirmar la presencia de una relación lógica o conceptual entre las ideas, y por último, sintetizar o analizar el resultado global del trabajo.

A continuación señalamos unos elementos procedimentales para propiciar el diálogo.

I – Para promover la escucha.

Levantar la mano para pedir la palabra. Esto hará que el profesor pueda repartir la palabra y no hablen siempre los mismos, para que se pueda escuchar la palabra de los más tímidos y los más lentos. En esta línea hay que buscar dar la palabra a los que no hayan intervenido todavía, para asegurar la participación de todos, en particular a los que más les cuesta.

No tener  la mano levantada mientras alguien habla. Para no tener la mente ocupada en qué se va a decir en lugar de escuchar al compañero. Esto se ha complementar con la invitación frecuente por parte del profesor a levantar la mano una vez el alumno haya terminado de hablar.

Trabajar la claridad y concisión. Ante una respuesta larga y confusa, es pertinente solicitar un trabajo de síntesis y de claridad. Con ello gana el que lo realiza y los demás reciben ideas claras sobre las que poder construir otras.

Solicitar repetir la idea del compañero. El profesor puede contribuir a que lo dicho por el alumno sea entendido por todos los participantes del grupo, mediante  el ejercicio de comprobación de la transmisión de la información, preguntándoles a los demás qué han entendido y, si se hace preciso, proponer al emisor que  clarifique.

Es frecuente que algún alumno reaccione vivamente ante una idea que “no le gusta”, hasta el punto que ni siquiera la escucha. Cuando el profesor detecte esa reacción muy cargada emocionalmente, le podrá pedir al alumno que reformule la idea que quiere criticar. Eso hará que se dé cuenta de si ha sido capaz de escucharla o sólo quiere rechazarla. Se le puede proponer que use esta fórmula “No estoy de acuerdo con José cuando dice “….”, porque….”

La fórmula también se puede utilizar para “Estoy de acuerdo…” para ofrecer una razón diferente que apoye esa idea.

Sólo habla uno a la vez. Mientras alguien esté en el uso de la palabra los demás guardarán silencio, el que interviene se dirigirá a todo el grupo (y no tanto al profesor) ya que  todos los presentes constituyen el espacio de reflexión.

No tener expectativas sobre la respuesta. Estaremos abiertos a cualquier respuesta, de lo contrario  no escucharemos las palabras emitidas sino las que querríamos oír.

 

II – Para promover la diferenciación y creación de ideas

Pedir ideas diferentes. Cuando se vaya teniendo ya una serie de ideas, solicitar que hable aquella persona que pueda aportar una idea nueva.

Señalar las ideas repetidas. El profesor preguntará al grupo si la idea que se acaba de aportar es nueva o ya se ha aportado antes. Comprobar que efectivamente no aporta nada nuevo.

Invitar a que se planteen preguntas entre los alumnos. La pregunta nace del asombro, de la incomprensión, o del espíritu crítico. El profesor no tendría que ser  el único en articular preguntas.

Reorientar el diálogo. La creación de ideas ha de ser también pertinente y enfocada en el tema tratado. Si el diálogo se pierde o divaga, es necesario retomar el foco. Para ello podemos pedir si alguien puede hacer un resumen de las ideas más importantes tratadas hasta ese momento.

Si las intervenciones no están engarzadas, si solo resulta una yuxtaposición de exposiciones, hay que buscar la relación entre ideas, tanto si están en sintonía como si se contradicen.

Cambiar de opinión. Apoyar el cambio de opinión articulando la razón por la que ello ha sucedido, nos permitirá entender que nuestro pensamiento puede ser flexible y seguir a la razón.

 

III – Para promover el pensamiento crítico.

El hábito de dar razones. Ofrecer razones en las respuestas debe ser una constante, es así como sacamos a la luz creencias, ideas, latentes que están operando en nuestro modo de vivir sin ser del todo conscientes.

El hábito de problematizar. Cualquier idea es susceptible de ser cuestionada, es así como vemos la solidez o fragilidad de nuestras ideas.

Diferenciar posicionamiento y argumento. Es útil manejar esta diferencia para poder evaluar una respuesta. La respuesta a una pregunta cerrada tendrá que contener un posicionamiento (Sí o No) pero además tendrá que presentar un argumento que será la razón que apoye ese posicionamiento. En una pregunta abierta, se empieza por responder con una hipótesis (que sirve como posicionamiento) que se verá ilustrada con otras ideas (argumentos) que la apoyen y muestren su validez.

Diferenciar crítica interna de crítica externa

Crítica Interna: en la comprobación de la claridad, la relevancia, la coherencia…dentro de la propia respuesta y también la pertinencia con respecto a la pregunta.

Crítica Externa: consiste en el cuestionamiento de los supuestos que subyacen a la respuesta o en la objeción sobre las ideas desde otra perspectiva, otro sistema de valores u otro paradigma de pensamiento.

Pensar dilemas. La realidad nos plantea a menudo situaciones en las que se superponen o se contradicen valores que nos gustaría respetar. Necesitamos discriminar las razones para poder proceder a una decisión. Ante un dilema se ponen a prueba nuestra capacidad reflexiva y nuestra paciencia para tratar cuestiones problemáticas.

IV – Para promover actitudes favorables al pensamiento.

Perder el miedo al error o a la incapacidad. La pregunta es siempre un reto y así hay que planteárselo, no como algo que ha de tener una respuesta asegurada. Incluso para el profesor, el hecho de no tener la respuesta no es más que un momento en el que el pensamiento se pone en marcha y dará el fruto cuando sea, quizás no inmediatamente.

Interesarse por el compañero y sus ideas. Prestar atención a ideas que resulten novedosas o incluso extrañas, no desecharlas antes de examinarlas. La mejor forma de respeto no es aceptar sin más las ideas de otro sino entrar en diálogo con ellas.

Consciencia sobre las emociones. Hacerse observador de las propias reacciones, de las emociones que nos suscita el hecho de tener que hablar y expresar ideas o tener que escuchar las de los otros. La consciencia, en sí misma, es un regulador de las emociones.

La colaboración. El diálogo no es una pelea de ideas ni un “a ver quién puede más”. El diálogo es una indagación sobre una cuestión. Se puede delegar ciertas funciones en algunos alumnos (de manera rotativa) por ejemplo el “detector de respuestas que no responden” (dicho de manera humorística acerca de aquellas respuestas que se desvían notablemente de lo que se pregunta). O el “detector de objeciones que no objetan” (cuando se quiere contradecir una idea pero lo que se ofrece no funciona como contraposición).

V – Límites prácticos del diálogo

 El consenso. Una vez registrados los desacuerdos y ante la imposibilidad de la unanimidad se puede usar el voto de la mayoría para decidir sobre la conclusión a ofrecer.

La mejor hipótesis. Debemos aceptar la hipótesis que tengamos mientras no tengamos otra mejor, a menos que podamos demostrar que no tiene ningún sentido.

El valor de la palabra. Tomamos la palabra del que expone la idea tal y como la emite. Si ante la reacción de sus compañeros el que habla considera que la puede mejorar, bienvenida será la mejora. La claridad de ideas se traspone a la claridad de la palabra.

VI – Para fomentar la conciencia de lo aprendido

Evaluar el trabajo justo antes de finalizar.

Sintetizar las ideas surgidas.

Sacar conclusiones.

Evaluar lo que ha pasado: si ha habido problemas en la discusión y si se han resuelto.

Hacer una relación de lo que se ha aprendido.

Oscar Brenifier y Mercedes García Márquez, Febrero 2020.

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PARA PROFUNDIZAR EN LOS MODOS DE COORDINAR UN DIÁLOGO DE MANERA QUE SE PROFUNDICE EN LAS IDEAS SURGIDAS EN UN DIÁLOGO CONSULTAR LAS SIGUIENTES OBRAS DE OSCAR BRENIFIER:

“EL DIALOGO EN CLASE”

http://www.pratiques-philosophiques.fr/wp-content/uploads/2015/07/El-dialogo-en-clase-ORIGINAL.pdf

“LA PRÁCTICA DE LA FILOSOFÍA EN LA ESCUELA PRIMARIA”

http://www.pratiques-philosophiques.fr/wp-content/uploads/2018/03/Filosofia-escuela-primera-esp.pdf