SÉNECA, sobre la virtud y el vicio

…a nadie le alcanza antes la cordura que el desatino. Todos previamente estamos invadidos por el mal: aprender la virtud supone desaprender el vicio.

… de la misma manera que las virtudes una vez conseguidas no pueden perderse, y que resulta fácil su salvaguarda, así se hace costoso iniciar el camino hacia ellas, ya que es propio de un alma débil y enfermiza temer un esfuerzo desacostumbrado;  por ello se la debe forzar para que empiece. Luego, la medicina no sabe amarga, pues deleita tan pronto como procura la salud. El placer que producen otros remedios se alcanza después de la curación; la filosofía es a un tiempo saludable y dulce.

Séneca. Cartas a Lucilio, 50, 7-9

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